Antes de dormir, la mente suele contar lo que quedó pendiente. Cuanto más cuenta, más difícil se vuelve descansar.

La gratitud no es fingir. Es mover la atención de lo que falta hacia lo que hoy te sostuvo.

Minuto uno: nota el cuerpo

Pon una mano sobre el pecho o el vientre y siente una respiración. Di en silencio: sigo aquí. Mi cuerpo me trajo hasta este momento.

Minuto dos: nombra una cosa pequeña

Piensa en algo pequeño y no malo: comida, agua, un camino seguro a casa, una respuesta de alguien o un clima que no fue cruel.

Si esta noche recuerdas solo una frase, que sea: no necesito un día perfecto para tener permiso de descansar.

Minuto tres: elige un paso

  • ¿Qué hizo mi cuerpo por mí hoy?
  • ¿Qué cosa pequeña me hizo sentir menos solo?
  • ¿Qué paso amable puedo dar mañana?

Haz una tarjeta para esta noche

Guarda lo que todavía puedes confirmar.

Empezar 60 segundos